viernes, 14 de diciembre de 2012

Son sólo sueños...



No es despreciable la nostalgia,
de aquello que se ha vivido.
El suceso cuya magia
envuelve terror eterno, se queda con nosotros.

De una casualidad nace el deseo,
quizás escondido, entre pequeños momentos,
elegidos por el tiempo.

¡Qué traidor el sentimiento sempiterno,
llenando las calles de recuerdos,
trazando adornados detalles a la par que complejos!

El deseo viene del sueño,
el sueño de la vida,
la vida de nosotros.
De un nuestro plasmado en viejas promesas,
manchadas con la sangre de un recuerdo,
encerrado en la cárcel del pasado.

Vivimos lo que soñamos por el deseo.
El deseo que produce un sueño.
Sueño en vano para unos,con esperanza para otros.

Son los sueños el perfecto eclipse de los miedos,
fieles guardianes de nuestros deseos.
Nos protegen de un mundo incierto.
Al fin y al cabo,sólo son sueños.

Y aunque vivimos lo que soñamos y soñamos lo que deseamos,
no nos damos cuenta...
de que si no soñamos,no vivimos y estamos muertos.