viernes, 14 de diciembre de 2012

Donde hubo color siempre queda esperanza


Te necesito.
Te necesito como el agua que debo beber,
como el viento que cada día roza mi piel.

Necesito tus recuerdos,cada momento que me dedicas,
el aliento que alimenta mi respiración.
Necesito que existas en mi alrededor,tus susurros,tu voz,
el frío que produce tu ausencia.

Busco sin querer tus fantasías.
Yo, que duermo con tu olor en mi cama.
Busco tu pérdida en mi memoria,
la llamada que todo lo cambia,
el abrazo sincero del adiós.

Todavía llamo a tu puerta,sé que debe estar abierta,
esperando a que alguien entre por ella.
Tú siempre la cierras,con un portazo sellas el final,
afirmando que la simple soledad todo lo llena.

Prefieres el hielo,una casa vacía y solitaria.
No quieres el calor de un hogar,un buen despertar: el sol en tu cara,
los besos sobre la almohada y un par de carantoñas con amor.
Porque sabes que cuando todo se quiebra es el lugar más oscuro,
ocupado con recuerdos que traen dolor.
Los ojos miran el espacio,se torturan con imágenes sin color.

Prefieres vivir con algo que ni siquiera existió,donde todo es frío.
Al menos no hay dolor,no puedes luchar por algo que no se perdió.
No hay pérdida,no hubo color,no se pintan las paredes añorando lo que algún día sucedió.

En cambio,yo tengo la necesidad de ese calor, de sufrir esa pérdida,
de que lo bueno queda grabado en mi corazón.
Ese hogar,algo por lo que merece la pena luchar,esperar,dedicarle cada segundo de esfuerzo y dedicación.
Todo se vuelve frío,más oscuro cuando ya no existe,
cuando hubo algo y ahora despareció.

Lo necesito,necesito abrir esa puerta,
pensar en que la duración de ese calor,de esos besos en las mañanas inspira la vida misma.
Las paredes se pintarían con un nuevo color.
Los recuerdos surgirían de algo que sí existió,
de una casa llena de luz.

Necesito saber que depara ese umbral.
Necesito esos buenos días cada día,
un te extraño y un par de cartas escritas,
una compañía que llene la casa vacía.
Yo sí la necesito.

Lo que ésta inspira,la huella que deja
después de vivirla,la sensación que produce después de admirarla,merece la pena.
Quedando un par de recuerdos magullados,un sitio donde sólo habita el dolor,donde el oxígeno es la pérdida.
Merece la pena.

¿Sabes por qué?

Porque fue algo que sí existió,la casa estuvo llena.
Porque la alegría un día fue su compañera.
Y porque donde hubo color siempre queda esperanza.