sábado, 10 de diciembre de 2016

El final

El dolor
La angustia
El vacío
La nada
El sufrir

Ser doliente más que doler al otro.

La herida abierta que no supura.

Fue un fallo de conexión, dos cables que hicieron chispa
sin encender la habitación.

No supe ser escudo para los golpes,
ser la piedra que mantiene al muro.

No supe ser los brazos que gobiernan tu mundo.

No supe adivinarte al porvenir,
ni estancarme entre tus dedos de miel.

No supe encerrarme en tus ojos de por vida.

Créeme que no pude.

Ahora me quedan los mares que salen del cuerpo;
las noches perdida entre la almohada y el espejo,
cortando con mi puño los cristales.

No importa la sangre.
No importa el desvelo.
No importan las noches de vida
cuando se aproxima la muerte.

No importa el orden o el desorden,
ni que el cerebro mande o la luz perdure.

En realidad no importa.

Me gustaría cerrar los ojos, mucho más que antes.
Saber que en la oscuridad que gobierna yo puedo refugiarme.

Es un instinto de supervivencia,
un intento de salvarme.

Con mi luz no me salvo, la he perdido en el invierno
y sólo quedan huellas de ella en los ventanales.

Mis pulmones arden, se comen a pares
el oxígeno que se quema en el aire.

Es una combustión, un fenómeno en transición,
la vida cortada en dos partes:

El antes y después de tu amor.

sábado, 22 de octubre de 2016

El amor

Decía Galeano que el amor es una enfermedad, y de las más contagiosas.
Una enfermedad que todo lo cura y a la vez, nos mata de dolor.
Un milagro y una penitencia.
Una tortura y pura ilusión.

Nos hace sentirnos capaces de todo, como si el mundo estuviera a nuestros pies y a la vez sentirnos pulgas que se agazapan sobre el terreno, miserables, que solamente saben morder el polvo.

El amor.

No existe un concepto más contradictorio y paradójico que ese sentimiento y lo que produce.
Y no hay mayor misterio que las causas de su producción.

viernes, 21 de octubre de 2016

Y ahora a dónde me voy sin poder irme

Creía que tú eras la dueña de todos los valles,
las idas y venidas,
los cambios de semáforo.

Creía que dabas vueltas alrededor
de mi suerte, de mi esperanza.

Desengaño fue
que el aire que respiraba sin ti,
ya no tiene oxígeno.

Será que tú te lo has llevado o que yo,
con mi incierto porvenir, me lo quité,
alejándome de ti.

Noto el poco llanto.
Noto el cansancio de no saber de ti.

Pasarme las horas en silencios,
parpadeando.
Viviéndome la vida así, que no es igual
si tú no estás.

Que no es igual si no sé
los cómos, cuándos o los por qués.

Sin ser feliz dándote tu propia libertad.

Te di tanta que ahora no sé si volverás.
Si te acordarás de que tienes un camino
sobre tu espalda.

No lo sé.

Yo sí tengo la certeza
de que mi cabeza aún está llena
de tus hazañas, y de tus pocas ganas
de dejarme sonreír sin más preocupación.

Y no te creas que no busco una forma
de romper las ventanas
que se construyeron a tu nombre.

Todavía veo tu título de propiedad
sobre la casa que guardo bajo llave
entre las costillas.

Pero está tan grabado,
que no sé si fue hierro forjado
lo que introdujiste en mí,
o solamente un contrato firmado
con la sangre de mi arteria coronaria.

Una rúbrica sin cargar,
y un sello olvidado sobre la mesa de cristal.

jueves, 25 de agosto de 2016

Sólo diré

Solo diré que fuiste:
La musa de todas mis canciones,
la dueña de mis despertares.

Fuiste la guía en todas mis inspiraciones fortuitas.
Como ahora mismo, que entre las sábanas acaricio
ese pensamiento que hace que me sienta cerca de ti.

Te imagino dormida, angelical, mientras tus demonios
se pelean en tu interior; parpadeas, te sobresaltas...

Te imagino soñando que eres mía
y te cobro en una noche todas las cuentas sin pagar.

Joder, eres preciosa.

Difícil despertarme a tu lado toda la vida,
si cada vez que te mire pensaré que sigo soñando.

Ahora dirás que exagero. Empezarás a numerar a
traspiés cada defecto que tienes.
Dirás que mi miopía ha aumentado, que me comprarás
un perro guía.

Y yo seguiré diciendo que me gusta todo de ti,
y más aún tu terquedad.
Que cuando piensas algo firmemente nunca te das por vencida,
y que así me enamoré de ti.

Eres una mujer fuerte y válgame Dios,
no quiero entrar en otros aspectos que me hacen suspirar,
Pero que te quede claro que cuando tú me cuentas todas esas
cosas malas que tienes yo sonrío.

Primero porque me encanta mirarte, haciendo cualquier cosa.
Y segundo porque pienso que no me importa lo malo o bueno
que tengas:

Eres perfecta para mí.

domingo, 14 de agosto de 2016

El mar

El mar tiene muchos peligros,a veces el silencio y la calma son compañeros, otras son su peor enemigo. Es difícil querer gritar tantas cosas, y cuando pronuncias un murmullo no obtengas respuesta. Sin embargo, siempre sabes que algo está ahí. Nunca te hace sentirte solo, aunque creas que estás perdido,y no veas más que una fina línea en el horizonte. Me gustaría ser viento, para soplarle al mar una brisa, y que le lleve un mensaje. Que es imposible olvidar, aquello que da calma sin ser soledad. Aquello que durante la tempestad te hace sentirte más vivo. Aquello que te aleja de tu puerto, para hacerte ver mundo, para ver tus errores desde lejos y seguir creciendo. Aquello que te acompaña allá donde vayas, aunque no lo creas a tu lado. Aquello que siempre te devuelve a tu hogar porque forma parte de él. Ese es el mar. Podría alejarme, podría adentrarme, rodearme de tierra, de campo. Podría irme muy lejos de aquel puerto y nunca volver. Podría intentar borrar esos viajes y enseñanzas, el tiempo y las aventuras, las circunstancias y los desencuentros. Podría intentarlo. Podría fallar en el intento. Podría no volver a verlo, podría no tener esa oportunidad de gritarle una vez más. Pero no podría olvidarlo. No lo creo.

viernes, 29 de julio de 2016

Destino

Frente a frente,
mejilla con mejilla,
nos miramos a los ojos.

Volamos con los párpados
sintiendo los latidos.

El cerebro apuntando
con la herida abierta.

La sangre recorriendo
los rincones más puros:
Los limpia, luego los seca.

Atraviesa la moralidad:
Las flechas de aquellos
que no apuntan en la diana.

Pero ya está Cupido
disparando en la dirección correcta,
o al contrario:

Fuimos algo inesperado, esos errores que estás tan segura de que no tienen sentido que se convierten en aciertos.

domingo, 29 de mayo de 2016

Una vez el dicho sea el hecho...

Una vez el dicho sea el hecho
y el hecho más sentimiento
de lo esperado.

Será como el amanecer
en un día de verano.

El frío de la noche se duerme.
El rocío inunda la tierra
igual que cuando llueve.

Será uno de aquellos días
que comienzan grises
pero terminan despejados.

Será un diagnóstico crónico
que un buen día se hace
dolencia transitoria.

Será un ocaso que derrite
a los corazones en la nieve.

Será un espacio entre dos calles.
Un paso de cebra iluminado.
Un horizonte cargado de extrañeza.

Una escala de colores nunca inventada antes
que se escondía justo detrás de un arcoiris.

Aquel que se esfumó antes de inmortalizarlo,
de cogerlo entre las manos
y guardarlo para siempre.

Un recuerdo de un momento
que me separara de la muerte:

Inmortalizando
Equiparando
los derroches de los valles.

Las canciones escuchadas antes del ayer.
Porque justo antes se dijo
que esto no habría pasado.
Justo antes del todo,
antes del viento,
antes del tiempo.

Justo antes yo supe
que podía ser eterno
estas ganas de ver
el mundo entero.

Rodearme de paisajes,
escalarme los vientos,
rozarme con el polvo
del desierto,
quemarme con soles
en diferentes horarios.

Guardarme la arena
de playas que no me llevo.

Justo antes quise llevar de la mano
el aire que no había conocido antes.

No había sucedido.

Alguien a quien querría
más cerca que mi sombra,
y que por supuesto la opacara

Alguien que conociera
el contacto de mis yemas
de memoria
o cuántas veces mi mano
se mueve por minuto.

Alguien que diferenciara
mis mil formas de apartar
la mirada.
El por qué doy la espalda a veces
o cierro los ojos.

La misma persona que aplaudiría
mi locura y sensibilidad.

Que la primera se la tomara
con una sonrisa muy abierta,
y la segunda como algo
que poder disfrutar.

Alguien que supiera de memoria
los detalles menos claros,
y viera a través de mis ojos
los finales de las frases.

Algo más que completarme,
algo más que tener los mismos gustos,
aspiraciones, o ganas de vivir.

Quizás la misma manera de ver el mundo.
Quizás la misma manera de sentir lo que nos pasa
es lo que diferencia a quien comparte semblante,
te hace desplantes, pero se queda a vivir.

Quiere morir aquí,
no es una estancia de paso,
no es Cancún,
ni vivir un tiempo acalorado
en mis playas;
bucear atravesando corales,
inspirarme la existencia,
para después expirarla
al regresar a sus casas.

Es quien te llama hogar,
recorriendo hasta mil mares
mucho más bonitos que los tuyos.

Y no se marche aunque no le guardes
el postre después de cenar.

Que siempre vuelva y te regale
el recuerdo de mil ciudades
y las ganas de llevarte a ese lugar.

Las ganas de cogerte el cuerpo y llevarte,
nunca desprenderse de ti.
Aprovechando ese segundo, ese tacto
como el momento más bonito del día,
para apartar la mirada después
por la electricidad
de un calambre directo al corazón.


Sentir como tú las heridas,
y más que tú el daño recibido.
Querer siempre más,
pensar que el tiempo
nunca es suficiente.

Esperar por ti hasta la muerte
viviendo de lleno.
Tener la conciencia de no haber vivido antes,
no al menos plenamente.

Creer en el destino como nunca antes;
que por cientos de caminos que tomes
no te lleven a ninguna parte
que no sea el mismo punto
del que habías partido.

El mismo camino que no tiene retorno.

El mismo del que te quisiste escapar
y ahora es tu salvación.