sábado, 16 de marzo de 2013

Así pues...

En un intenso hervor de melancolía,con un papel sucio delante y un bolígrafo desgastado me dije: vamos a escribir.Qué mejor que hacer que desgarrar el cuerpo en dos,y plasmar un par de letras dibujadas.
Al sentarme y acomodarme pensé: Escribir sí,pero qué.¿Qué puede acaparar la atención de humildes ojos, que gastan su tiempo,y desaprovechado lo afirmo,al leerme?
Podría escribir sobre una aventura,pero mi experiencia es más de andar por casa,y mi imaginación no va más allá de un trozo de papel.
Podría escribir sobre política,mas no es bueno crear polémica,quizás si quiero hacerme querer.
Podría escribir de tantas cosas,que al haber infinitas soluciones,no se crea ninguna en el pensamiento.
Podréis decir,o simplemente reconocer,que pobre escritora soy,si de mí no sale más que una duda abismal sobre escribir.
Podéis afirmar,que si no es capaz de elegir con qué empuñar su razón,cómo se enfrentará a lo demás.
Pues bien,razonablemente persigo,y estrictamente lo aclaro, que tenéis toda la razón.
Pues soy tan simple,tan poco experimentada,lúcida,indemne que quizás,sólo se me ocurra escribir sobre lo que siento.
El por qué,es porque es lo único que se conecta directamente con mis dedos,o lo único que se le ocurre escaparse de vez en cuando y manifestarse ante vosotros.
Pues quizás,no seré un Nobel de literatura jamás,ni una escritora consagrada.Quizás,no pueda llevaros a mundo de fantasía, ni grabar mi nombre con citas célebres para la posteridad.
Mas lo que os puedo asegurar,y así queda marcado,es que sobre este papel sucio,y sin importancia,va cada palabra y cada letra desde mi corazón.
Si es vuestro único requisito para leerme,no hay nadie que sea más bienvenido que vosotros.