domingo, 20 de enero de 2013

Un sábado más




-¿Qué te pongo Jack?
-Lo mismo de siempre Ben.
-Marchando una ronda de whisky

Todos los sábados camino,más allá de la quinta avenida y bebo alcohol en un tugurio hasta que sale el sol.
Me dejo el traje y los títulos y reputación de abogado ilustre en mi casa;me infiltro como un ciudadano de clase media de Brooklyn.
Nada mejor que perderse en un bar de Nueva York con una copa en la mano,ahogando las penas y con un blues o una canción de jazz de fondo.
El jazz.
Siendo un adolescente solía escaparme con los amigos del barrio a clubes nocturnos,ligábamos con chicas e imitábamos los movimientos del saxofonista de turno.Mi adoración por ese tipo de música llegaba hasta el punto de que en varios años,era un experto con el saxofón,y en mi alocada cabeza me esperaba tocar en los mejores clubes de Nueva York unos años después.
La vida era simple: música,chicas y alcohol; y era feliz.

Sin embargo,mis padres tenían unos planes muy diferentes para mí.Debido a mis notas y al esfuerzo de dos personas de clase media-baja,su única ilusión era que yo acabara siendo un reputado abogado licenciado en Harvard.Me obligaron a vender el saxofón y otras pertenencias para financiarme la carrera.

Por supuesto lo consiguieron y yo,como buen hijo,me licencié con la mejor media de toda mi generación.
No tardaron en llegarme las ofertas y,también debido a mi atractivo,no fue un gran logro acabar en uno de los mejores bufetes de la ciudad.
¿Mi trabajo? Suelo defender a mujeres que se quieren divorciar de sus maridos ricos y sacarles hasta la última gota de sangre que les queda.Por si esto no fuera poco,soy demasiado bueno en mi trabajo y descargo toda mi ira quizás,en pobres hombres que se han ganado el dinero con muchos años de esfuerzo,pero eso a mí me importa una mierda.

No conozco la compasión,sólo el dinero, el poder y el derecho a comprar y hacer lo que me da la gana.
Llevo cada semana chicas a mi casa,las meto en mi cama,y al día siguiente les espera una nota con mi inicial y un tierno: "Gracias por la compañía y la noche,el taxi te espera en la puerta"

Nunca he vuelto a llamar a ninguna y no me gusta dormir con ellas.Después de divertirme,salgo al balcón de mi loft y me fumo un cigarrillo observando cada rascacielos de esta ciudad;así hasta que sale el sol.
Me aseguro de llegar puntual al trabajo y de que ellas estén fuera de mi casa antes de que llegue y después,fumo otro cigarrillo más para eliminar cualquier rastro de su perfume en mi camisa o en mi cama.

Así cada semana de mi vida.
Mis amigos son los hijos de papá cuyos padres los enchufaron en los mejores bufetes,siendo unos idiotas como abogados y licenciados de una forma inexplicable.
Sé que no le gusto a nadie realmente.Les gusta mi dinero,mi posición social y por supuesto mi físico a alguna que otra mujer.Me imagino lo que significa casarse con el abogado más rico de la ciudad.

Por eso,cada sábado me visto como una persona normal,dejo mi corbata y mis trajes de 2000 pavos en mi armario,y me encamino hacia el bar de mi adolescencia a tomarme unas copas de whisky y rememorar viejos tiempos.
No sólo porque allí me queda el pensamiento de que en algún momento de mi vida era feliz y hacía lo que me gustaba,sino que también allí conocí a la única chica con la que habría compartido cama el resto de mi vida:Jane.
Fue un amor adolescente,pero de los que no se olvidan.Un buen día,ella desapareció y no volví a saber nada de ella.Cada semana volvía al mismo club donde nos veíamos pero no intercambiábamos teléfonos,sólo compartíamos la música,los besos y algo especial que nos inundaba.
Le encantaba que tocara el saxo y le componía alguna que otra canción.Como un jodido soñador,pensaba que me acabaría casado con Jane,teniendo 3 hijos y viviendo en un asqueroso piso de Brooklyn.Trabajaría en un club de noche,y seguramente me costaría llegar a fin de mes,pero eso no me importaba.
Al menos,estaría con la mujer que irremediablemente amaba.

Mi vida no es para nada eso,es como mis padres querían que fuese.Yo cumplí sus deseos y estoy en la cima,con dinero,pertenencias y pudiendo tener a la chica que quisiera con un simple chasquido de dedos.
A pesar de todo,odio esta asquerosa vida.Odio mi lamborghini,mi loft en uno de los rascacielos más caros;odio a las estúpidas que caen en mi cama cada semana por mi dinero.
Odio mi trabajo y a los jodidos compañeros que sólo piensan en la siguiente tía con la que se acostarán.

-Jack tío,lo tienes todo,aún pasando los años me pregunto qué cojones haces cada sábado en un bar perdido y bebiendo whisky como si fueras un perro abandonado.

El silencio es siempre mi respuesta.Puede ser triste que un triunfador a ojos de la sociedad realmente tenga una vida que considero inútil y desastrosa.
Escapé de mis sueños una vez y no hice lo que quería hacer con mi vida,todo por meterme pájaros en la cabeza y buscarme un futuro en el que no me faltara el asqueroso dinero.
Tengo dinero,pero no tengo una mujer,ni unos hijos,ni sirvo mi vida para la música.

Me importa una mierda lo que piensen los demás.Si Jane apareciese mañana por esa puerta,o si pudiera volver atrás,me habría escapado con ella aunque acabara siendo un muerto de hambre.No me habría licenciado ni vendido mi saxofón,y trabajaría en los clubes de noche que quisieran contar conmigo de Nueva York.Tendría 3 hijos y me costaría llegar a fin de mes;quizás no recorrería mundo en toda mi vida como he tenido oportunidad de hacerlo,pero al menos viviría para alguien y tendría ilusión o ganas de luchar por algo.
Tendría compasión y antepondría mi vida por alguien.
No estaría solo.

Porque cada sábado camino,más allá de la quinta avenida y bebo alcohol en un tugurio ahogando las penas,olvidando por un instante que realmente no tengo nada.