lunes, 21 de enero de 2013

31 de marzo de 1939



El frente se hace cada vez más duro y el invierno nos atormenta con sus heladas.Mis compañeros empiezan a sentir el dolor en sus carnes y pensamientos.Estamos solos,totalmente solos.
Nos han abandonado,en medio de una batalla en la que ni siquiera luchamos por nuestros intereses.
Ahogamos las penas con el alcohol y la comida que nos queda,o con nuestras historias que recitamos cada noche.
No podemos salir de aquí,es demasiado peligroso,nos volarían los sesos en un instante.Sin embargo,no sé si es la mejor solución seguir encerrado con esta maldita agonía en el pecho.
Al menos puedo escribirte esta carta.
Siempre he sido testarudo hermano,y siempre he defendido lo que creía o pensaba.Pero estas desavenencias han llegado demasiado lejos.
Iglesias derruidas,casas incendiadas,mujeres violadas.Profesores y otros abnegados fusilados tiñendo con sus sangre y sus manos las paredes.
Pozos oscuros llenos de cadáveres.Tú y yo podríamos haber sido esos cadáveres.

Me he ensuciado las manos de mil maneras y he quitado la oportunidad de vivir a ya no recuerdo cuantas personas.Aquí sólo luchamos por sobrevivir y cuando nos mandan disparar,lo hacemos,caiga quien caiga.
Aún tengo el recuerdo del último hombre que maté.Sus ojos estaban en blanco,vacíos y sin vida.
Ese chico tenía una familia,un trabajo o unos sueños que le quedaban por cumplir,y dejó su vida en el campo por dos ideales marchitos,por defender las propósitos de otros.

Esta guerra sólo ha separado familias enteras,padres con hijos,hermanos de sangre,amores de siempre.

Pronto los tuyos nos encontrarán y acabaré en uno de esos fosos bajo tierra.Dile a Julia que la quiero,y a Carlos que será un gran hombre.
A ti,solamente te digo que lamento que las circunstancias nos convirtieran en enemigos.
En mi corazón,siempre serás mi hermano,aunque te mancharas las manos con mi sangre,con la de mis amigos y escupieras a lo que yo siempre he defendido en mi vida.
Si aún eres mi hermano,no derroches tu ira con lo que me queda,con mi familia.

Cúidalos o procura que estén a salvo, si algún día me quisiste hermano.
Recuerda que mañana,cuando salga el sol,ya estaré muerto y tú tendrás esta carta en tus manos.

Te estaré esperando en algún lugar,donde van los muertos;y donde no importan las ideas,las banderas,las lenguas o el color.
Te estaré esperando para compartir contigo momentos,sin separarme de ti como algún día hicimos;momentos que se quedaron ya en el recuerdo pero los tengo en mi corazón.

Te miraré,cómo consigues tus sueños,mientras observo que este sin sentido acaba de una vez;desde allí,desde el cielo,te ayudaré y te apoyaré en cada momento.

Cuando te sientas solo,y ya no haya barreras que lo impidan;cuando estés desolado y sin vida,notarás mi mano en tu hombro.