viernes, 5 de abril de 2013

Una noche cualquiera.


Una paloma blanca sobrevuela el cielo
 y no entiendo cómo la fauna no la observa.

Desde la ventana quería ver las estrellas,pero,
a pesar del cenicero vacío,el humo me oscurece la mirada.

Nos perdemos en los pasos de aquellas luces brillantes.
Igual deberíamos recogernos los zapatos.