jueves, 18 de abril de 2013

Big City



El tiempo pasa lentamente
rozando el suelo y las baldosas inundadas de las colillas.
Pasa lentamente,mientras el viento humeante nubla las ventanas.
Esta vez no son los cigarrillos,es aquella niebla áspera y ruda

que atraviesa junto con la brisa la espesura, y no nos deja reconocernos.

Calles,edificios...sólo se admiran laberintos,
cuyos faros son los semáforos que guían a algún viandante que se ha perdido.

El desorden,los pitidos,el ruido chispeando los oídos.

Al menos les queda el gusto y el tacto,pues lo demás está desolado.

Se han olvidado de todo lo que no es este gris.


Ya no recuerdan ni el sonido del silencio.