jueves, 14 de febrero de 2013

Un simple columpio.



Normalmente la vida de los demás es una montaña rusa.
La mía,ahora mismo,es un columpio viejo por el que cuesta caerse.
Cuando tomo una gran decisión,subo,gasto mi mayor energía balanceándome,
respiro hondo y miro hacia abajo;aterrándome por lo que me depara.

Mi vida solía ser como la de los demás.
Me subía,me dejaba llevar,todo en manos del circuito de la vida;
así de simple.
Ahora no lo es.Aunque para ellos es un columpio viejo,poco divertido y con sus cadenas desgastadas;
para mí,se trata de tomar las riendas por primera vez.
Subo a él y una vez llegado arriba,decido si me tiro o no.
Si lo hago,resbalo poco a poco;a veces tengo que ayudarme con mi propio peso,pero al final salto.
Tal y como los demás hacen.

La diferencia es que a ellos se les va la vida en un segundo,sin fijarse en lo duro que es recorrer ese circuito,o lo difícil que ha sido construir el camino que sobrepasan.
Ellos llegan rápido,dan vueltas y vueltas;el destino está al lado.

En cambio,mi camino es duro,a veces paro,pero noto las manos que crearon ese columpio,noto el sudor y las ilusiones,porque esa dureza se une para ayudarme a saltar cumpliendo su función al crearse.
Cada centímetro que disfruto de él recuerdo lo importante que es avanzar,y cada paso en el camino.