lunes, 4 de febrero de 2013

Respira.



Odio esta sensación.
Desde que se fue mi pecho está vacío del todo,y duele como si estuviera lleno.
El dolor equivalente a mil puñaladas por la espalda,
o a una espada certera atravesando el corazón;sin aún está ahí.

Cada mañana es tiempo que pasa,pero la sensación sigue apareciendo.
Me despierto un día nuevo y es como si fuera ayer.
Las calles no cambian,los edificios no envejecen;las ruinas son tesoros temporales,historias que no se dejan escapar.

Es como si el mundo no avanzara a través de mí,aunque sea yo la que no camina.
Soy yo la que estoy parada porque me convertí en piedra;miré hacia atrás.
Por eso no puedo romper las barreras ni cambiar de lugar,o simplemente girar la cabeza.

Así este dolor no se marcha,ni soy más que un cuerpo que no vale nada.

Sólo me queda despertar y taparme los ojos para poder respirar.

Respira.