viernes, 7 de agosto de 2015

Reflexiones (V)

Un texto escrito hace tiempo. Quizás por eso había parado de escribir. Escribir forma tan parte de mí que es como el libro abierto que yo no soy capaz de ser. Cuando escribo salen todas las emociones que intento guardar, o que guardo sin querer. Y cuando sale algo tan triste, una verdad que escondí durante meses y no quise escribir para que no saliera a la luz, pues más razón para no hacerlo. Es difícil reconocer que uno se deja de enamorar, que el amor se va, y que solo queda desilusión, desesperanza, y recuerdos. Despertarse y darse cuenta de que lo único que aún amas son las memorias de aquella vez, el oxígeno de ese segundo de amor, pero que ahora ya no lo respiras de esa forma. Muchas veces ese tipo de circunstancias irreconciliables no somos capaces de aceptarlas,y nos mentimos a nosotros mismos, nos escondemos de eso como si no pasara nada, y seguimos caminando por el mismo sendero. Todo ello hasta que volvemos a tropezar con esa piedra que resultó ser nuestra horma en el zapato, y no nos deja ir porque existe de verdad. Esa horma en el zapato se llama realidad.



Me he convertido en una ilusión,sometida a presiones forzadas y calladas.
Calladas porque el silencio encierra todo lo sentido en el tiempo. 
Se reparte entre costuras,entre hilos incapaces de cortarse,incapaces de crecer,
incapaces de sentir.

Aquello que se ha tejido,esa ilusión que se ha desvanecido sobre mi cama,
sobre mis sábanas manchadas del querer y no poder. 

Costura hecha trizas para el aire,para los recuerdos,para el abismo que es una sola palabra sin ser verdadera,de un hecho sin ser anunciado.

Tela teñida de azul.


Una mirada que no ha mentido,que mi voluntad la ha hecho mentir,mis deseos la han hecho compañera,la han teñido de mi color favorito.
Ya que las miradas no mienten pero nosotros las hacemos así,hacemos que mientan,en nuestra voluntad,en nuestros deseos. Y el dolor que produce la certeza de que esa mirada nunca ha sido verdadera,ni las palabras,escritas o habladas,ni los hechos vistos o anunciados. 

Esa certeza es la que duele,es la que mata,la que destroza voluntades o ilusiones.