viernes, 7 de agosto de 2015

Pisa(me) el freno.

Acostumbrada a correr,
a coger impulso

a sobrevolar montañas inmensas,
rascacielos

a ver mundo a través de pensamientos,
pues no necesito miradas.


Aquí has venido tú,
a enseñarme un camino

para que lo camine paso a paso

para que recorra tanta tierra descubierta

para que mire más al suelo,
cuando yo siempre he sentido el vértigo

para que el cielo me quede lejos
y no lo alcance con los brazos.



Quieres enseñarme a escalar

subir conmigo peldaño a peldaño

y disfrutar de lo que nos ofrece
lo que observamos

mientras atravesamos de la mano

ese mismo acantilado
donde yo corría sin descanso

para saltar sin miedo y volar.



Tú me has enseñado

que mis alas pueden fallar

que los acantilados
son a veces precipicios

y que prefieres cogerme la mano

a dejarme caer ante la inmensidad.


Tú me has enseñado

que un poco de cordura me revela

que puedo disfrutar del sendero

y que no se llega antes
por ir a más velocidad

sino cuando tienes unos pies firmes

y ese alguien al lado que es tu libertad

tu sueño en carne y hueso

tu meta, tu final.