sábado, 22 de junio de 2013

Adiós,señora.

Una vejez pasada por agua,
llena de voces que susurran tras los cuadros.
Unas paredes llenas de historia,de paz.

Nos dejaste en el momento menos oportuno,
cuando te podíamos echar de menos y esperarte,
o sentarnos una vez más a esperar tu mirada.

Nos dejaste así,sin pleno aviso,
y con muchos años a tus espaldas,
mucha vida,sonrisas y amor.

Me dejaste.

Y ahora a quién voy a visitar de vez en cuando,
pues tú eras la excusa de muchos garbeos.

Incluso traviesa,te miraba,con cara de angelito,
y excusabas,siempre y siempre,mis defectos.

Me has visto crecer,y yo, te vi envejecer,pero de la manera más maravillosa.
Con tu bastón marcabas el paso decisivo de una persona de gran saber,
llena de oportunidades,que reinaba el salón.

Y aquel banco de piedra,que era tu lugar para tomar un respiro,
liberarte,pensar a veces,o escuchar lo que tenía que decirte.

Nos has dejado tras un muro,desde el que no volveremos a verte.
Nos dejaste ciegos,sin mirar más tus ojos,
insulsos,tristes,con desasosiego.
Una desesperanza que con el tiempo desearíamos minar.

Nos has dejado,y a mi corazón le duele este malestar,
esta indecisión de perderte así,sin avisar,sin despedirme.

Me has dejado,pero con tu recuerdo.