martes, 24 de diciembre de 2013

Cosas del destino

Me han impresionado tus ojos al verme,al mirarme con esa sensación,
y muerdes los labios con esa expresión que me mata.
Si piensas llevarme a la cama esta es tu ocasión,pues no tendrás otra mañana.
El amanecer llega pronto por si no lo sabes;dos desconocidos saben mejor por las noches.

Tú dirás,yo te digo que sí,aunque no lo pronuncie,ni creo que tú tampoco.
Pero sólo hace falta dos miradas de complicidad,y que tú te dirijas a un lugar,
yo te persiga y ya sabes la continuación.

Suena a tópico,suena a una gran historia,pero no lo es;
todas las historias tienen final o valen la pena ser recordadas.
Esto es un momento fugaz sin consecuencias y es lo que debe ser.
No importa mucho lo que signifique o a qué desemboque,
ni que la pasión se la lleva el viento,que no el amor por supuesto.

No preguntes qué pasa mañana,se sabe perfectamente,aprovecha el momento.
Aprovecha el momento,sea lo que sea esto. 
No se trata de pensar,no se trata de sentirse a la deriva,perdido sin ninguna ocasión.

No necesitas conocerme, te basta con tenerme una noche,
o un cuarto de noche: Al menos hasta el amanecer me tendrás.

Si no te basta aquí estoy para que te despidas,
sin pronunciarlo,o te vayas sin yo saberlo,
Entonces no me acordaré ni siquiera de haberte visto,o haberte conocido.


Puede que esa sea la mejor idea,y que cuando el destino nos ponga frente a frente nos veamos como dos transeúntes que no se conocen,donde no compartamos ni miradas ni complicidad.
Simplemente pasemos uno frente al otro,pensando nuestras cosas,y tropecemos como extraños,sin darnos importancia;como una situación inoportuna,como un signo de torpeza por un despiste,y no una simple señal del destino.