jueves, 14 de enero de 2016

Sin ti

Sin ti el océano es un desierto.
Sin ti las olas me piden humo de menos.
Sin ti el caminante se ha parado a observar;
se hace viejo,
ya no quiere andar,
lleva días de retraso.

Sin ti hay un vacío estrecho entre las palmas.
Sin ti el nogal no sabe cantar con el viento;
era su batería,
su molino.

Sin ti las flores no me parecen
ni la mitad de coloridas.
Sin ti el cielo es gris;
llora sobre la arena
Sin ti la arena es mojada,
pegándose a la piel como una sanguijuela.

Sin ti los juguetes están rotos;
los acordes no han parado de sonar
como un hilo musical en repetición.

Sin ti hay un camino de altura
entre mis llantos y las manos
recogiéndome el pelo.

Sin ti la grasa retorna a las esquinas;
una señal de podredumbre y dejadez.

Sin ti no entiendo los silencios
en conversaciones táctiles
cuando el silencio es lo palpable.

Tu ausencia es estruendo en mi voz.
En las llagas que se van deshaciendo,
que abren escamas por dentro,
que se mueven alrededor de mi cuerpo
buscando la sal que el invierno apagó.

Mar adentro se ha hecho el agua dulce;
llevándose la sal por los agrios momentos
para mantener la sed callada de mí.
Siempre te pongo en aprietos
desde que renegué de esto,
desde que me fundí en un segundo abril.

Ya no me quedan más botones de estoy aquí
esperando que el piso sea el correcto.
Que entiendas que esta carta era para ti,
como todo lo que beso,
como todo lo que ha tocado el viento,
como la sal que mezclas con añil
para no mandarme más versos.

Para renegar tú de mí ahora.
Y tu ausencia y tu silencio...

¿Que será de mí sin saber de todo esto?
Sin esos momentos perfectos...
Sin coger tu mano para servirme de ti...
En el calor en medio del hielo.
En el sabor de una calada más de mis músculos;
de mi piel que se muere de celos;
por no saber,por discernir;
por verte de lejos sufrir todavía.

Subiendo escaleras para alejarte de mí.
Corriendo en senderos de piedra.
Apartando la mirada al tormento.
Aquel que piensa fue cierto.
Aquel que piensa fue así.

Y no ha buscado al corazón apoyado en la pared.

domingo, 10 de enero de 2016

Us

Lo nuestro no se olvida.

Ni con distancia de por medio,
ni con dudas, ni maldiciones.

No se olvida.
Aunque haya mil paredes delante.
Yo siempre veo a través de ellas,
como tú.

Tener fe en lo que siente el corazón
es lo que nos une todo el tiempo.

Esa conexión que no sabemos de dónde viene,
pero sí a dónde va.
A un lugar a unirnos siempre,
a notarnos cerca y ver
que hay recuerdos que no podemos dejar ir,
y que nos quedan muchos por construir.

No sé si será a tu lado,
pero yo siento algo.
Algo que me hace temblar,
que no sea capaz de dormir
si no es soñando contigo.
Que me emociona más que el resto
de los bonitos sentimientos que tengo.

Nunca he llorado tanto
por sentir con intensidad
algo que aún no es nada.
Pero el hecho de estar así
se hace algo para mí.
Esa ilusión que nos invade
y que no dejamos que se apague nunca.

El buscarnos tanto se hace nuestro
como los mensajes
que creamos al caminar.

Y yo pienso que estás ahí.
Me pregunto dónde.
Me pregunto qué estarás haciendo,
si piensas en mí como yo en ti.
Me pregunto que harás sin mí,
si necesitas mi aliento tanto
como yo necesito tu sonrisa.
Si te ha pasado lo mismo
y con el mismo sentimiento.
Si los días se hacen eternos
sin entretenimiento.

Porque es todo pensar y trasladarse.
Con las ganas de vernos y dejarnos llevar.
Con los días pasando añorando el regreso.
Y esperando aquel beso
de un reencuentro sin igual.

Color negro

Cuando recorro el asfalto solo me acuerdo
de aquellas noches pernoctando en soledad,
con las estrellas como luces brillando;
luciérnagas quietas dibujando las líneas
de la vida en las palmas de las manos.

El algodón se volvió amargo
como un café dejado a medias
en una despedida que ha sido
pero realmente no fue.
No merece la pena ser mencionada.
Quizás porque los segundos gastados ansiaban ser libres.
Quizás porque lo que sucede una mañana a la siguiente
no se conoce ni su existencia.
Quizás porque la noche muere y el amanecer se alza,
el negro nace, hace y deshace,
dibuja mil formas nuevas sobre las espaldas,
descarga piedras y pone nuevas cargas.

La noche observa como el sol renace a sus pies.
Cómo se pierde el suelo por hacer
temblar al cielo en un estruendo.
En una llegada esperada pero sin reconocer,
en una llamada que nunca se ha hecho,
en huidas en horas puntas sin consuelo,
sin saber,sin parecer.

Cuando ha desaparecido el anhelo
con todo lo demás.
Se ha hecho quieto el grito.
Se ha congelado.
Como los corazones que no vuelven
y se quieren marchar
mucho más lejos de lo esperado,
mucho más cerca de lo deseado
por siempre jamás.

Por ser humano ha intentado
encontrar la esperanza perdida
en el suelo,
en el rincón mas amargo,
en la colilla tirada sobre el terreno,
sobre los bordes de la inutilidad de esto.

Me dan ganas de escapar,
como al ajeno a nadar contracorriente
en una batalla que no va a ganar
pero recurre a la suerte.
Como los ciegos recurren a otras miradas
haciendo testigo su mirar.
Como los niños que juegan solos
hablando en idioma animal.

Me dan ganas de escapar,
pero hay clavos clavados en el cuarzo.
Es posible desgarrar los zapatos
para correr sobre cristales rotos;
para sentir en cada paso
el dolor de lo que no se va a guardar.

Aquello que almacenaba en cajones
con las fotos de la infancia.
Recuerdes tenues y dulces
carentes de importancia,
haciendo vibrar a almas sin gracia
a pieles que sin pena ni gloria se deshacen,
a jóvenes que buscan una llama
donde las cenizas se esconden.

La vida se esfuma
como aquella niebla a mil metros de altura
pegando tiros como en la segunda guerra mundial.

Hay otras batallas que ya están perdidas antes de realizarse.
Antes de que la bandera se alce
y el escudo se haga propio.

Antes de que el puño apuñale al corazón y lo desangre.

Antes que todo eso,en ese momento,
Prefiero esconderme en la cueva de Platón.

Con mi yo ausente,
sin ver la luz del sol.


Sin sentir su estandarte,
se vive mejor,

domingo, 15 de noviembre de 2015

El mundo sigue girando

Una lágrima derramó. Una lágrima. Una lágrima para darse cuenta de lo importante. Una gota surcando la nariz y boca. Un poquito de agua que nos hace pensar, que aquellas mañanas de abril no eran las mismas que en otros abriles. Una lagrimita salida del corazón, no puedo decir cual, si una mitad o la otra. La mitad derecha está perdida, la mitad izquierda es la que se queda. La mitad derecha que controla mi pie izquierdo. Qué alegoría tan fina. Aún no he encontrado expresión correcta a esa sensación de vacío, ansiedad, punzada en el pecho. A ese bucle continuo y sin fin de pensamientos que nos remueven la existencia, los días, las noches, que sacuden la almohada de golpes y de garrotazos. Aún no he buscado bien el significado a muchas palabras, y a muchos cabezazos sin culpa contra el muro de las verdades, y con culpa contra el de las razones. Copa en mano y todo arreglado. Que cada trago de alcohol me lleve en un remolino de sensaciones, recuerdos buenos y malos, y después ya me vas contando. La vida funciona así, te golpea de frente, te golpea el costado. Te hiere de mil formas diferentes, y cuando aprendes a esquivar una, recibes otro disparo. La vida ya se ha movido a mil revoluciones cuando tú empiezas girando. Somos aquel ratón que no debe pararse, que corre mientras la rueda sigue avanzando, siempre con miedo a caerse. No nos caigamos, no tentemos a la suerte, quién sabe si podremos levantarnos. La única certeza que tengo es que aunque todo se derrumbe, yo sigo aquí despierta y respirando. Aunque el día se caiga, con sus amaneceres rotos, el mundo sigue girando. Siempre girando.

El tiempo nos ha llamado.

De pequeños, revolvíamos los juguetes, de mayores revolvemos los sentimientos. Huracanamos los amaneceres quietos. Nos escondemos ante sombras que aparecen. Sentimos presencias y nos encendemos, como auroras boreales, buscando su casa de acogida, su sitio para quedarse. Entre robles, entre caminos que no tienen salida, entre muros inquebrantables. Entre ramas rotas por animales, que han aullado tres veces por semana. Entre piedras que cantan rozando la arena, a disposición de llantos en noches nubladas. Nos encendemos como estrellas encogidas, nos encendemos sin voluntad, sin mecha, sin aceite para lámparas viejas. Entre pájaros que no cambian su dirección, barcos que rompen el mar, canciones en aquel bar de cada domingo. Entre el tú y el yo,entre ellos, entre los mejores y peores días del calendario. Nos acostamos desvaneciéndonos en playas desiertas, nos mojamos del agua salada que nos seca los labios, nos miramos sin decirnos el por qué o el cómo, el qué o el cuando. Entre la brisa rozando la piel, las manos rindiéndose al calor,el temblar de párpados que calman el cantar de grillos desbocados. Desaparecemos en silencio y aparecemos, parpadeamos como nubes en el alba, que se esfuman volando,que son nómadas del desierto, pero parecen ermitaños. Que corren apuestas por si hay suerte,cuando el juego está ganado. Que no saben si buscarse cuando se han encontrado,han huido,han avisado, o han llamado al vecino del cuarto. Entre predicciones de futuro, recuerdos del pasado, respiros del presente,me ahogo un tanto y un cuanto, con puñados de cigarrillos partidos en la mano,y la mirada hacia abajo. Y que ellos cabizbajos nos digan lo que hemos errado,que el agua nos ha puesto en el sitio, y que el tiempo nos ha llamado, pero a cobro revertido.

sábado, 14 de noviembre de 2015

Solo pienso en ti...

Solo pienso en ti de una forma,y es amando tu vida.
Queriendo lo que haces, sonriendo más que nadie y a todos.
Viviendo sin medida y sin esfuerzo.
Levantándote con el amor en los hombros, los ojos iluminados y el pelo enmarañado.

Solo pienso en ti de una forma,
y es al sentir que te enamoras de las pequeñas cosas,
del viento que surca tu costa, y va a visitarte cada noche a tu ventana.

Solo pienso en ti de una forma,
y es siendo feliz, siendo la persona que tú quieres,
rodeada de quien quieres y teniendo la vida que siempre has soñado.

Solo pienso en ti de una forma y es sonriéndome así,
como solo tú sabes hacerlo, para dejarme sin aliento y llenarme de oxígeno.

Darme esa felicidad que necesito, esa paz y ese cariño que con una mirada me das.
Esa pureza y buenos deseos,ese calor que me llega con el roce de tus manos.

Ese olor de tu presencia que me hace sentir como en casa,
como si oliera a nuevo cada vez.

Esa canción que suena en mi cabeza, describiendo a cámara lenta,
aquello que no puedo ver si te veo a ti.

El mundo se congela cuando siento tus ojos sobre los míos,
tus labios pronunciando mi nombre,o abriéndose para sonreír.

Soy feliz, no te lo digo, pero creo que me ves enfrente,
y observas como me estremezco al oírte reír.

El sonido de tu risa es un botón automático en mi corazón.

Pero siempre tengo que mirar cómo te marchas,
guardando ese momento feliz para mí.
Como si fuera un capítulo más que se acaba para dar paso a otros.

Y yo cada vez que veo tus pies dándome la espalda,
solo pienso en hacer mi llamada,
en pronunciar tu nombre,parar en seco tu huida,
y decirte que algún día conseguiré que te quedes.


sábado, 7 de noviembre de 2015

¿Qué es poesía?

¿Qué es poesía? 
Poesía eres tú. 
Es tu miedo después de una noche de tormenta. 
Son miradas sobrepasando límites de tiempo y espacio.

 Eres tú,desnuda entre sábanas,cantando sobre cristales rotos.
 Eres tú apoyada entre riscos,buscando con las manos nuestro error. 

Poesía eres tú, despierta o dormida;
eres tú, perdida o encontrada,querida o deseada. 

Poesía es un respiro profundo, palpable y sonoro. 
Poesía eres tú, ante un espejo,llevándote mis lágrimas contigo,
arrancando de mí letras desordenadas,ruidos sin sentido.

 Poesía son tus ojos, dos abismos iguales y profundos, sinceros y tiernos.

 Eres tú frunciendo el ceño.
 Eres tú buscando entre las páginas la razón por la que has vuelto. 

Eres tú, tu sonrisa infinita. 
Tú, tu pelo al viento. 
Tú y tus suspiros al aire, a la vida, a tus besos. 

Poesía es tu belleza amanecida.

 Tú eres poesía.